Ángel
Un ángel creí ver, bajando del cielo, acudiendo a mis
lamentos.
Su sonrisa de cristal encandilaba mi triste alma.
Su mirada transmitía paz, alegría, hermosos sentimientos.
Su voz era tan suave, tan dulce.
Llenaba el aire de amor al momento que suspiraba.
Era perfecto…nunca imagine tanta belleza.
Tal vez mi primera reacción no fue la esperada,
tal vez me falto confianza,
tal vez estaba tan cegada por su hermosura que no me atreví
siquiera a mirarlo.
Con el tiempo me fui encariñando con él,
hasta que llego un momento en que se convirtió en mi luz y
mi fuerza.
Logró ahuyentar los fantasmas que atormentaban mis sueños,
logró revivir mi alma que ya casi ni respiraba,
que no encontraba ningún sentimiento del cual aferrarse para
seguir viviendo.
Me enseñó a soñar,
Me enseñó a amar,
Me enseñó a llorar…
Me enseñó tantas cosas que nunca creí que podría sentir,
me llevó por caminos que nunca creí que existieran.
Me acostumbré tanto a él que sentía estar muerta cuando
conmigo no estaba.
Recuerdo muy bien la primera vez que lo vi llorar.
Brillantes perlas rodaban por sus mejillas cuando ese día lo
encontré.
Era una imagen tan tierna que hasta el corazón mas duro se
hubiera roto en mil pedazos.
Fue tan triste aquella escena que espere que nunca más se
volviera a repetir.
Mas debido a mis descuidos, debido a mi estupidez, mi ángel
ha llorado mucho,
tanto que sus lagrimas dejaron surcos en su piel.
Él me perdona por hacerlo sufrir tanto, pero aunque pase el
tiempo eso es algo que yo nunca me perdonaré.
Ahora somos uno, nuestros caminos se han alineado y juntos
recorremos la vida.
Él es mi fuerza y yo soy su alegría, yo soy sus ganas de
vivir y él es toda mi vida.
Nos hemos unido tanto que ya no distingo cual es su corazón
y cual es el mío.
Lo que sí se es que así quiero estar hasta que el mundo
quede en sombras,
hasta que ya no exista nadie mas, porque sé que si él está
conmigo
no tengo nada que temer, yo sé que nada me pasará

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