Sólo los que perdieron algún ser querido, alguno realmente
importante y que por ley de vida abandonara prematuramente esta vida, saben que
se sigue contando en silencio sus aniversarios.
Decía con mucha razón Alphonse de Lamartine que:
“A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones
en un mismo ataúd”.
Es cierto, pero sólo en parte. La realidad es que mientras
una sola persona en este mundo nos recuerde, no moriremos del todo, parte de
nosotros sigue viva.
Vivimos pendientes de nuestra perdurabilidad física en la
tierra, ajenos a la importancia de echar raíces en corazones y memorias ajenas…
al fin y al cabo, es la única forma de inmortalidad que conozco.
Hoy 21 de Mayo, sigo contando… Feliz 44… allá donde estés.
