El lado oscuro del corazón



“Y poder ir más allá de las palabras gracias a ellas.
Envolver en anécdota lo que es sentimiento. Ponerle tiempo a lo que es eterno.
Morir de golpe en cada latido denso y lento de cada una de tus emociones.
Volar porque está uno enamorado aunque no sepa lo que es eso..."




Como barro








Es fácil mirar hacia atrás y pensar en como deberíamos haber hecho para que solo nos ocurrieran las cosas buenas.
Pero así no nos convertiríamos en nosotros mismos.
Somos lo que somos, porque el tiempo y las vivencias se ocuparon de moldearnos, de hacernos como vasijas, llenos de lo bueno y lo malo.
Y maleables, siempre dispuestos a que una emoción más nos llene.
Uno no necesita de grandes cosas, a veces una mirada convertida en un guiño, un roce apenas rozado de unas manos debajo de la mesa, ese llanto que te quita el aire, y esos mimos, en forma de palabras, que alguien nos regala.
No necesito mucho más.
Pero aún soy vasija inacabada, me queda mucho espacio y mucho barro que pulir.






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