Hace unos días que no estoy teniendo buenos días,
justamente. Pavadas; ni falta hace enumerar porque no es cuestión de aburrir a
nadie. Y uno de esos días, llego a casa, cansada y me encuentro a mi niña, que
me esperaba tristona y llorosa, haciéndome pucheros.
-"Mami estoy triste, dame un abrazo…”
Y me abraza, y se me acurruca, y me dice que me ama… y a su
manera me pide arrumacos, llorona y malucha.
De repente el día horroroso desaparece como por arte de
magia,…¿quien recuerda los problemas?…
Mi niña me tiene agarrada, me abraza y no me suelta.
Me necesita. Que bien suena eso. Mi hija me necesita y a mi
me alegra la vida tenerla tan cerca, sentir su calorcito, su olorcito a niña
rico rico, y me gusta tocarle su pelo, el pelo mas bonito del mundo… (pa su
madre)…
¿Acaso puede haber algo mejor en esta vida? Y para quien
este pensando que esto no tiene mucha relevancia y que es lo más normal del
mundo… le diré que mi chiquita tiene ya casi 16 años.
Sepan todos los padres de niños pequeños, que crecen… que
crecen y vuelan lejos del nido cuando llega el momento… y de la protección de
nuestro abrazo vuelan mucho antes. Y no les aviso para que estén preparados,
sino para que aprovechen cada segundo de su vida con ellos…
Por desgracia no dura para siempre…y cuando menos lo
esperen… empiezan a poner llave en el baño, a impedir la proliferación por su
cuarto…y hasta por su corazón… porque se vuelven tremendamente ariscos.
Que paradojas tiene la vida..
Justamente cuando los hijos dejan de necesitarte… es cuando
uno mas los necesitas a ellos…
Por eso, que yo ya tuve mi regalo. Y voy a dosificarlo para
que me dure mucho tiempo… hasta que otro día vuelva a necesitar a su
"mami".
Mi niña, mi "princesa" como yo la llamo siempre.
Hija mía que te quiero. Que sos el motor que me hace
funcionar cada día… vos …más que ninguna otra cosa en el mundo… quisiera que
contaras siempre conmigo, ser tu confidente… tu paño de lagrimas… tu cómplice
en los secretos de la vida… nadie como yo te conoce y entiende, solo con
mirarte.
Te amo hija. Odio verte sufrir, pero es lindo saber que
todavía me necesitás porque yo… no sabés como necesito tu cariño.

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